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Cuando llegamos a la habitación de Cianna no nos andamos con formalidades, o Marko no lo hace. Yo no me veo capaz de aporrear la puerta con la fuerza que pone en ello, no me veo capaz, si quiera, de levantar la mano o moverme mucho más de lo necesario. He dejado, incluso, de limpiar las lágrimas que brotaban de mis ojos. Simplemente dejo que hagan su camino y que ellas solas desaparezcan. En realidad no creo que me hubiera movido si no fuera por la mano de Marko que tira de mí.
A los pocos segundos Cianna abre, con cara de dormida, y  al verme mil preguntas brillan en sus ojos. Pablo, deja todo signo de sueño atrás y se ofrece a traernos un café o algo, dándome un apretón en el hombro sale de la habitación, quedandola en silencio durante unos segundos.
Noto unos brazos rodearme y es lo que necesito para que no pueda sostener las lágrimas, para que de mis ojos corra un río, para que ya no pueda contenerlo todo. Y me derrumbo, en el hombro de Cianna, porque necesitaba lo mínimo para caer el profundo hoyo y eso ha sido el abrazo que me ha regalado.
Marko empieza a contarle todo, con sumo detalle y a una gran velocidad.
-Necesito algo, Cianna, lo que sea. Dime lo que hayas averiguado, da igual que te parezca insignificante.
-Hay algo, pero puede ser solo una casualidad- avisa mientras se separa de mí, lentamente y me hace falta unos brazos, necesito palabras reconfortantes y también necesito partir alguna cara, preferiblemente del hijo de puta que tiene a mi madre- cuando llamaron a Ryota coincide en los momentos en los que Paolo estaba en la casa. Pero al igual que él había mucha más gente.
Luego todo pasa muy rápido.
Marko sale disparado por la puerta y me encuentro corriendo por los pasillos para alcanzarlo.  Llega hasta una habitación, que antes no había visto, y la abre de golpe. Dejando que la puerta choque contra la pared, quedando en ella un buen hoyo.
Paolo se gira rápidamente al oír el estruendo que se forma. Sonríe con su sonrisa de medio lado que nunca me ha dado tanta repulsión como ahora. Y pregunta el porque de tal intromisión en su privacidad.
En cuestión de milésimas de segundos Marko está a milímetros de él mientras lo tiene contra la pared, agarrado por el cuello sin dejarle tocar el suelo. Su cara, por una milésima de segundo cambia. Tarda un poco en recomponerse, lo suficiente como para poder comprobar el miedo que le tiene. Lo mucho que conoce a lo que puede llegar cuando esta a este nivel de enfado.
-Chi diavolo ti credi di essere per fare questo a Ryota ?- le chilla en la cara, de una manera que nunca le había oído. Le habla con un odio profundo, como si hablara a la persona más miserable del planeta. “¿Quién coño te crees para hacerle esto a Ryota?”
-Sono inocente, non ho fatto niente al dolce Ryota - “Soy inocente, no le he hecho nada al dulce Ryota” No bien ha terminado de decir la frase cuando Marko le ha pegado un puño en el estómago, dejándolo sin aire. Casi dejando sin pronunciar mi nombre por la fuerza del impacto.
Quito mi vista antes de que el golpe impacte contra su cuerpo, sin embargo el sonido que produce y el que Paolo deja escapar no lo puedo mitigar. Presto toda mi atención al boyo reciente del que goza la habitación.
- Né chiamalo dolce, né cerca di mentire, perché alla merda le formalitá, devi essere onesto se voui uscire da questo- “Ni lo llames dulce, ni intentes mentir, porque a la puta mierda las formalidades, se honesto si quieres salir de esta”. Le susurra tan cerca de la cara que casi ni puedo oírlo, sin embargo lo hago y no se si me arrepiento de haberlo hecho.

-Te voy a contar una cosa- empieza a hablar Marko a Paolo mientras está atado en medio de una cuadrada, acolchada y negra habitación. Decorada, tan solo, con una incómoda silla, la cual, en algún momento, fue marrón, donde descansa un magullado Paolo.- En los últimos meses he pasado mucho entre estas cuatros paredes. Ya sabes, observando como mis hombres rompían huesos, amputaban miembros, quemaban y demás barbaridades ¿Para qué lo voy a negar? Yo he hecho algunas de esas cosas, pero créeme que nunca he tenido las ganas que tengo ahora mismo.
Me limito a quedarme en la esquina, como mero observador.  Viendo como Marko lo rodea y tiene un aspecto realmente amenazador. Está tranquilo, como si estuviera hablando del tiempo. Habla con un tranquilidad aterradora, con un semblante serio y la mandíbula siempre tensa.
Me da igual si va en contra de mis principios, si me quedo sin integridad moral, me la suda que lo que vaya a hacer ahora sea motivo de discusión. Tengo las mismas o más ganas de hacerle pagar a Paolo que Marko. Ha jugado con fuego y se ha quemado.
-Nunca he sentido que esto fuera lo correcto, hasta ahora. Voy a hacerte sufrir, llorar, gritar, suplicar y confesar. En ese orden si no colaboras. O podemos hacer otra cosa, tu me dices todo y yo te suelto, casi intacto. Borrón y cuenta nueva, primo.
-Yo no he hecho nada más que ser amable con el dulce Ryota.
Puño directo hacia el estómago, dejándolo sin respiración. Lo coge de la barbilla obligándole a mirarle, le regala una sonrisita muy extraña, como una advertencia. Una sonrisa que guarda las mil y una forma que planea su cabeza para hacerle confesar.
-Yo te lo vuelvo a repetir si no te queda claro- dice Marko con suma tranquilidad, como si con un niño pequeño estuviera hablando- No lo llames por ningún nombre cariñoso. Pensándolo mejor, no lo nombres y no me intentes mentir. Te tenemos por los huevos. Y te digo esto porque eres mi primo, te estoy dando la oportunidad de salir de esta, quizás con alguna que otra secuela, pero vivo, si fueras otro no me andaría con estas observaciones. No hace falta que agradezcas.
Hace un amago con la mano restandole importancia. Luego procede a repetirle lo que anteriormente ha hecho. Que debe y no debe hacer. Y lo fácil que sería para ambos si confesara ahora mismo. Sin embargo Paolo se encuentra muy reacio a ello.
Me muevo incómodo, pasando mi peso de un pie a otro. Mantengo una guerra interior conmigo, es decir, una parte de mí asegura que es correcto, que se lo merece, pero, por otra parte, mi consciencia no para de joder. El hacer daño, un daño de esta manera, a una persona es de tener poca alma y menos escrúpulos. Sin embargo me acuerdo de la foto de mi madre y le quiero hacer pagar.
De pronto la sensación de querer romperle la cara aumenta, al igual que la de acercarme y soltarle. No sé si es porque aún tengo algo de consciencia y la humanidad que hay dentro de mí está contra este tipo de violencia o porque no le veo capaz de hacerme algo así.
No es como si lo conociera mucho,  solo sé que es un tío pedante, un chulo y creído, que ha intentado ir contra Marko muchas veces, pero que no sea un ejemplo a seguir no lo convierte en esto, o bueno, eso pensaba hasta que todas las evidencias le incriminan.
Porque ya no solo son las horas que cuadran, en la casi una hora que llevamos aquí hemos encontrado más pruebas que lo convierten en culpable, han encontrado el móvil de prepago por donde me enviaban las llamadas y desde dónde se envío el último mensaje.
-Enano, quizás no quieras estar aquí viendo esto ¿Qué tal si vas con Cianna?- asiento, aunque no estoy muy seguro si es lo que ahora necesito- dile a Fulco que entre.
Lo hago o casi todo, me voy y le digo a Fulco, uno de los guardaespaldas, que entre, pero no me voy con Cianna. Me voy a nuestro dormitorio. No voy a dormir pero no puedo pretender que Cianna tampoco lo haga.
Antes de salir y cerrar del todo la puerta oigo un golpe y un gemido lastimero, luego son murmullos en italiano, no precisamente cariñosos, por lo que sin mirar para atrás cierro la puerta. Y cerrando un segundo los ojos, hago lo que me ha mandado.
No es hasta esa tarde noche que me acuerdo que Cianna me tenía que decir algo, pero es complicado acordarse de algo cuando está Marko cerca de mí en plan macho posesivo y meloso. Me ha tenido retenido, que no contra mi voluntad, en la habitación.
Me acerco a su habitación cuando Marko  se ha metido en el baño y no se da cuenta de mi ausencia en un corto periodo de tiempo. Me abre la puerta y mirando hacia ambos lados del pasillo me tira del brazo hasta quedar dentro de la habitación. Tal cual película de espionaje.
-He encontrado algo- empieza a decir antes de que pueda llamarle de loca para arriba-  no sé si es fiable, pero tengo una lista y un sospechoso clave.
No sé si es porque estoy de muy buen humor, o porque Marko me vuelve gilipollas por horas, pero me entran unas ganas tremendas de reír, mas me controlo, aun siendo gilipollas tengo un poco de educación. Pero es que no es fácil, sospechoso clave. Muchas películas ha visto esta. Demasiadas, quizás.
Le pregunto de quien se trata, para bueno, tener cuidado si lo veo por ahí, o para partirle la cara de anormal que tiene, lo primero que toque. Que se note mi pacifista interior.
-No te lo voy a decir porque no estoy segura del todo y te conozco. Si vuelve a llamar me avisas, da igual la hora que sea.
Asintiendo me voy, la verdad es que no presiono mucho para saber quién es el sospechoso,  puede que sea porque quiero llegar lo antes posible a la habitación o porque no me apetece molestarla mucho. Todo puede ser. Pero lo obvio es obvio y yo quiero estar con Marko. Es una gran estupidez que intente negar que hay una fuerza invisible que me atrae hacia él.
Me río yo solo en medio del pasillo, ganandome dos miradas de extrañeza por los dos hombres que me acompañan,  tengo unas ocurrencias geniales.
-¿Dónde has ido?- me pregunta su grave voz, nada más abrir la puerta. Le explico que he ido a la habitación de Cianna, acompañado de los dos guardaespaldas, para mi máxima seguridad- ¿Para?
Me encojo de hombros sonriendo, me acerco y sé como hacer que se le olvide. Juntamos nuestros labios, rojos, todavía, de la sesión anterior, y es tan agradable, tan acogedora sensación, como si encajaran a la perfección, como si hubieran sido concebidos para ello.

-¿Y si cenamos por ahí?- pregunto unas horas después, mientras estamos viendo una serie tonta que pasan por la tele, me recuerda a las tardes que pasamos en su casa mientras él veía la serie y yo lo observaba a él, me fijaba en lo perfecto, en lo afortunado que era, y soy, de tenerlo, de que sea mío.
Y cenamos fuera, no sin dos gorilas cerca, no sin numerosas miradas en nosotros, no sin dejar de mirarnos, no sin continuos sonrojos de mi parte y mil y un alago de la suya.
Como ha sido desde que llegamos aquí y como me da la sensación de que va a ser hasta que nos vayamos. Que no es que me queje, me gusta este trato de favor, sin embargo la privacidad es un placer del cual ya no gozo tan ampliamente como antes.
Es en el momento en el que  estoy en el baño del restaurante lavándome las manos cuando mi teléfono suena con un mensaje. Secandome las manos divago en quien podría ser a estas horas. Seguramente sea Koji, mi madre o Cianna, en realidad no hay muchas más posibilidades, no se puede decir que haya socializado mucho.
Se me cae el móvil al suelo en cuanto el mensaje es abierto y mis manos hacen un viaje insconsciente hacia mi boca mitigando mínimamente el grito que amenaza en salir de ella, los ojos se me aguan y las manos me tiemblan. Segundos después, que se asemejan a horas,  unos fuertes brazos me rodean, acompañados del característico olor de Marko. Su voz, siempre tan profunda y calmada me pregunta una y otra vez el porque de mi estado.
En otro par de segundos no soy capaz de hacer nada más que llorar y negar con la cabeza, apoyado en el pecho de Marko. Sacando una fuerza que no conocía levanto mi brazo, que pesa mucho más de lo que recordaba y señalo el móvil que está dado la vuelta en el suelo . De pronto el apoyo se vuelve menor al agacharse para recoger el estallado teléfono. Me abrazo a mí mismo con la intentención de buscar algún tipo de consuelo. Uno que no soy capaz de brindarme.
-Enano, bebe- me llama, una y otra vez Marko, buscando mi mirada perdida en aquel punto del suelo, donde hace apenas unos segundos descansaba el móvil con un mensaje terrorífico abierto- cariño, mírame.
Lo hago, le miro, sin enfocar y mantengo mis ojos aguados en su dirección con la esperanza que me diga que es mentira, que no es mi madre la de la foto. Que no está atada, que no tiene un ojo morado y que está bien y libre. Necesito que me diga que es una macabra broma. Pero no lo hace. Y de mi boca sale un lastimero gemido que no llega a asemejarse al dolor que dentro estoy sintiendo en estos momentos.
-Necesito que me cuentes todo- dice limpiando las incesantes lágrimas que surcan de mis ojos, el nudo que tengo en mi garganta me hace imposible hablar y el dolor del pecho solo va en aumento- Para ayudarte necesito saber todo, tienes que hablarme, por favor.
Lo intento, de verdad que lo hago, pero siento una mano invisible y extremadamente fuerte agarrando mi garganta además del  puño permanente en mi pecho. De mi boca no salen más que hipidos y algún que otro intento de murmullo. No puedo formar una palabra con lo pastosa que tengo la boca, no puedo pensar más que en la imagen de mi madre amordazada y sufriendo.
-Cariño, te juro que todo va a estar bien- promete dando besos en mis mejillas, como si así el dolor fuera menos, como si con besos pudiera hacer que el dolor que me invade se reduciera, por mínimo que sea. No lo consigue.- ¿Qué ha sido antes de esto? ¿Es el primer mensaje que te mandan?
Niego, escondido en su pecho, buscando algún punto seguro, intentando despertar, y que todo esto no haya sido más que una terrible pesadilla. Sé que gruñe, por impotencia, por pensar en la poca confianza que hay entre nosotros por no habérselo contado, por no haberse dado cuenta. Y quiero hablar y contarle que no ha sido por eso, que ha sido por no molestar, pero no soy capaz y no puedo odiarme más por ello, si se lo hubiese contado desde un principio, si no le hubiese ocultado lo de las llamadas, ahora mi madre estaría bien. Estaría en casa, cocinando, enredando en el huerto, o metiéndose con alguna de las vecinas. Estaría fuera de peligro.
-¿Cuándo empezaron?- pregunta con constantes caricias en un intento, vano, de tranquilizarme- ¿Cuántas han sido?
-Empezaron siendo llamadas- digo hiperventilando al encontrar la voz desde lo más profundo de mí. Me obligo a no dejarme ir, a explicarle todo, a decirle cuanto de mi dependa para que le pueda ayudar, para que la salve. Para que la saque de esta horrible situación en la que yo la he metido.
Y le cuento todo, entre suspiros e hipidos, repitiendo varias veces algunas palabras al no ser capaz de decirlas a la primera. Le cuento lo que le dije a Cianna, lo de después, todo, no me salto nada y soy muy detallista. Como si reviviera cada escena en la que la, cada vez, mas odiada voz, hizo presencia. Cada vez que hable de ella y con quien.
En cuanto he terminado de contarle todo llama a uno de los guardaespaldas para que traigan el coche y sin perder ni un segundo vamos directos a la casa. Viajamos en un silencio solo roto por mis hipidos y las promesas, que no muy realistas en este momento, de Marko. No escucho realmente que sale de su boca, pero en realidad no escucho nada más allá de las voces que me acusan en mi cabeza.
Nuestra primera parada es la habitación de Cianna, aunque ha pasado ya un buen, que no agradable, rato a mí me siguen temblando las manos y  las rodillas, me siento casi incapaz de sostenerme. Lo veo todo como una tercera persona y en cuanto hay un mínimo de silencio me vienen a la cabeza momentos con mi madre. Todo aquello que vivimos y se quedó en algún lugar perdido de mi mente, hasta ahora, que todo sale a flote.
Mis cumpleaños, sus desayunos especiales y sus lágrimas al ver a su pequeño crecer, me acuerdo de los días de la madre, en como siempre hacíamos los mismo y aun así se hacia la sorprendida, recuerdo los días de ferias y las vacaciones familiares, recuerdo su característico olor y sus abrazos, las veces que me limpio las lágrimas y en las que me dijo lo orgullosa que estaba de mí.
En mi cabeza también hacen acto de presencia las broncas, los gritos, las veces en las que pensé que era una pesada. Recuerdo nuestra última conversación, como le colgué sin decirle lo mucho que la quiero, lo que la echo de menos. Me viene a la cabeza las veces que me quejé de ella y todas las veces que le conteste mal, lo poco que le he agradecido por todo lo que ha hecho por mí.
A mi cabeza vienen todas las cosas que nunca dije y tanto deseo decirle ahora. Aquellas no dices porque las das por supuesto, pero cuando ya no vas a poder decirlo se hacen tan necesarias, te sientes tan mierda por no haberle hecho saber a esa persona todo lo que era para ti. Aquellas cosas que ya no vas a poder decirle son las mismas que te queman en la boca por ser pronunciada solo una vez más.
Cianna huye alegando que desea estar viva para esta tarde, cobarde. Segundos más tardes ya la he perdido de vista. Y nos encontramos solos, y no de la mejor manera.
Me acerco lentamente intentando transmitir calma y esas cosas. Cuando estoy a varios pasos de él le cojo del puño, para que no lo apriete de esa manera y en un susurro le pregunto qué pasa. Quita esos penetrantes ojos, que solo él posee, de la puerta para dirigirlos a mi persona.
-É un bastardo- gruñe en italiano. Levanto una ceja esperando a que se explique, sigo acariciando su brazo- Tu sei mio.
“Tú eres mío” si tan solo supiera la verdad de sus palabras. Asiento, ignorando el hecho de que es verdad, no es como si pudiera negárselo en este momento.
-Él no es nadie para hablar de ti, menos para hablar así de ti- gruñe con los dientes apretados acercándose más a mí. Esto me va sonando de algo.
-Dilo- demanda en un gruñido, cual macho alfa. Si no fuera porque me tiene presionado contra la puerta, con una mano a un lado de mi cabeza y la otra sujetando mi cintura, me reiría, esta tan necesitado de oírlo de mi boca.
-Soy tuyo- admito con la voz ahogada en el momento en el que ataca mi cuello. De repente no puedo soportar mi propio peso, mis rodillas no reaccionan, bueno, puestos a decir, ninguna parte de mi cuerpo me hace caso.
De mi boca comienzan a salir cortos y repetitivos jadeos, sintiendo los pelos, que no dentro de mucho se convertirán en barba, mientras besa y marca mi cuello a su antojo. Mi pulso se acelera, con los latidos de mi corazón, los cuales puedo asegurar que puede oír Marko.
Incapaz de dejar las manos quietas en mis costados las llevo hacia su espalda y me limito a arañarla, cuantas veces succiona, son las veces que clavo la uña, de arriba abajo.
-Para- digo al sentir unos golpes en mi espalda. Ignora mi petición y sigue con su trabajo. Sigue succionando y marcando mi cuello como suyo. De pronto se siente incómodo el tacto de la camiseta, por lo que bajo mis manos hasta el borde y tiro. Se separa, lo suficiente para quitársela luego vuelve a su posición inicial. La puerta vuelve a sonar. La puerta vuelve a ser ignorada.
-Para- demando en un jadeo- nene, la puerta.
Gruñe y me da un mordisquito, bastante fuerte, en la mejilla. Abre en el momento que me tiene tras su espalda, dejándome ver mi gran obra de arte.
-Cosa vuoi?- pregunta en un tono que no acaba de ser simpático, y más grave de lo normal.
-Vengo a ver a Ryota, cavernícola- dice una voz que identifico como Cianna, además de que sería la única, a parte de mí, con el valor suficiente como para llamarle cavernícola. Para que me vea, salgo del escondite que es la espalda de Marko y se ríe en cuanto posa su vista en mi persona.
Debo ser un cuadro.
-Le tengo que decir algo en privado, si se os ha pasado el calentón.
-No.- gruñe en el momento que le cierra, dándole en todas las narices con la puerta, me es imposible no reír a carcajada limpia. Es como un total hombre de las cavernas.
Cuando va a seguir con su “trabajito” en mi cuello, le paro, primero necesito ver cómo me está quedando y si sé que si no le paro el final no está en un futuro próximo.
Me miro en el espejo más cercano. Se me escapa un jadeo en cuanto mi reflejo se hace presente. Estoy colorado con una marca en medio de la mejilla que se está tornando morada, a conjunto de las muchas que adornan mi cuello, unas más claras, otras más oscuras, más grandes o más pequeñas. Tengo los ojos brillantes y una gran sonrisa en mi cara.
Que se agranda aún más cuando Marko se acerca por detrás y me abraza por la cintura, dejando besos alrededor de la mordida de la mejilla.
-Te quiero- murmura contra mi pelo y me giro, quedando contra su pecho le doy algún beso por aquí y por allá, algunos más fuertes que otro, cobrándome lo mío.
-¿Por qué?- le pregunto, mientras me apoyo en su pecho, eleva una ceja sin entender- ¿Qué te ha pasado antes de que llegara?
-Nada- gruñe, le clavo un dedo en el hueso de la cintura, presionándolo a que me lo diga. Funciona- Vino Paolo y hablo de ti cosas que no me gustaron y llegaste en el momento justo, porque si no hubieras venido quizás habría ido en su busca a partirle la cara.
Le pregunto qué le dijo y niega, le empujo a la cama, hasta que se sienta y me siento en sus piernas, le doy con el dedo en el pecho hasta que está tumbado y succiono cerca de su pezón derecho.
-Dímelo- en un jadeo niega y sigo mi propósito, haciendo un circulo a su alrededor, cuando he terminado se niega a contármelo, por lo que sigo mi camino.
Al final acaba con una gran marca de corazón en todo el torso y voy a seguir para abajo, cuando me para.
-Si no lo vas a terminar no sigas- dice con una voz muy grave y cortada. Con mi mejor cara de niño bueno le pido, de nuevo, que me lo cuente, como vuelve a negar, sigo trabajando. Me para- Me dijo que ibas a ser suyo.
-¿Y ya?-pregunto riendo quedando a la altura de su cabeza, me mira confundido- ¿Y le has creído? ¿Después de todo lo que hemos pasado te ha dicho que voy a ser suyo y te has puesto cual perro defiende su hueso?
Se encoge de hombros casi ofendido, le beso con una  gran sonrisa.
-Nene, no te voy a dejar, menos por Paolo, ni obligado te dejaría para estar con él, te amo y no como algo pasajero. Que no se te olvide.
-No se me olvida pero me ha jodido, su prepotencia me pone de un mal humor impensable y no le parto la cara por todos los problemas en los que me puedo meter, pero como siga tentando…
-No te lo voy a impedir, se lo merece, pero que no dejes que consiga lo que quiera. Y la próxima vez que quieras dejarme marcas en el cuello que sea por ti, no porque Paolo haya hecho acto de presencia.
Asiente prometiéndolo, mientras se pone a murmurar lo bien que se queda marcada mi piel y haciéndome colorear mi cara y reír a carcajada limpia.
Esa misma noche justo en el momento en el que Marko entrecierra, que no del todo, la puerta para quitarse toda la arena que se la ha quedado en el pelo, por lo que me declaro culpable, mi móvil suena.
Número privado.
Con la mono temblándome y la garganta seca descuelgo, esperando por la, tan oída, frase. Sin embargo y para empeorar la situación esta vez la frase cambia, la boca se me vuelve pastosa y el corazón me late desenfrenadamente, apuesto que he perdido todo el color que he conseguido ganar hoy.
“Se te está acabando el tiempo”
Me paso toda la noche sin pegar ojo, dándole vueltas a lo que puede significar el “se te está acabando el tiempo” además de los más que obvio. ¿Se supone que es una amenaza? ¿Qué tiempo se me está acabando? ¿Qué pasa cuando se acaba el tiempo?
-Enano- dice pasando la mano por mi pelo, de un modo muy cariñoso, haciéndome cerrar los ojos y por segundos, relajarme- ¿Qué te pasa?
-Nada- me encojo de hombros regalándome a esas agradables caricias- solo no he dormido bien. Vete, que ya hace rato que te llamaron.
-Da igual- asegura mientras hace el contorno de mi cara con su dedo- ¿Quieres que me quede contigo? Podemos pasar el día en la cama, podemos ver alguna película, si quieres.
Niego, repitiendo que estoy bien, que solo un poco cansado pero que voy a volver a dormir y se me va a pasar. Nada es verdad. Ni estoy bien, no me voy a volver a dormir, ni creo que se me pase en un corto periodo de tiempo. Pero él no debe saberlo. No ahora, al menos.
Cianna viene minutos después de  que consiguiera que Marko se fuera, cosa que no fue muy fácil y solo prometiendo que estría enviándome mensajes y vendría tantas veces como le fuera posible.
-Me ha mandado a venir porque te ve mala cara, no potes por favor.
-Ha vuelto a llamar, pero esta vez ha dicho otra cosa. “Se te está acabando el tiempo”
-Trae tu teléfono, vamos a localizar a ese hijo de puta.
Estamos dos horas intentando localizar la procedencia de la llamada, bueno, Cianna lleva dos horas en plan agente informático de la CIA mientras yo recorro de cabo a rabo la habitación, una y otra vez, ida y vuelta.
-Responde, otra vez, a Marko. Menudo pesado- refunfuña, luego de estar las dos hora parando por los incesantes mensajes. No lo puedo culpar, era parte del trato y no lo admitiría en voz alta, pero los mensajes son los que me están salvando de no pensar en la gravedad de la situación.
No me da tiempo a enviar el mensaje cuando la puerta se abre y por ella entra Marko, preguntando qué tal estoy y sobándome la frente en busca de fiebre.
Cianna, discretamente, cierra un poco el ordenador, para que no pueda ver nada, pero que pueda seguir buscando.
-Sigo bien, hombre grande- digo riendo cuando pone la mano en mi cabeza y ocupa una buena parte. Le doy un besito en la palma.
-Vale, tengo que volver pero vuelvo para comer, podemos salir por ahí o comer aquí o en la cocina. Lo que prefieras, bebe.
Asiento y de buena maneras lo conduzco hasta la puerta invitándolo salir. Se va después de darme unos cuantos besos y prometer estar aquí para que comamos juntos. Es tan mono, aun siendo un chico malo.
Media hora después Cianna pega un chillo. Tardo media milésima de segundo en acercarme para ver el porqué. A encontrado de donde llaman.
Desde esta casa.
Vale, eso me queda, no sé ni cuanta gente vive aquí. Esto es genial, divino, de puta madre. Alguien me está jodiendo y no sé cómo averiguar quién es.
-No pasa nada- dice Cianna intentando tranquilizarme, como si fuera fácil o como si no fuera nada grave, ruedo los ojos en su dirección- sabemos que es alguien de dentro, eso es mejor a que sea un completo desconocido.
Repaso una lista de todos aquellos que puedan querer hacerme algo, pero es tan limitada. Davide está casi del todo descartado, no tiene pinta de ser de los que se para para llamar y asustar a alguien, menos si no lo considera, ni si quiera, una amenaza. Luego está Paolo, pero no lo creo, es decir, llevo sin verlo desde que conocí a Davide y ni siquiera vive aquí.
Y creo que no conozco a ninguno más como para que quiera llamarme.
Cianna se va casi una hora y media después, dejándome casi calmado. Me tiro en la cama y me obligo a no darle más vueltas, no seguir rayándome la cabeza, una y otra vez, con lo mismo. Pero es jodidamente complicado.
-¿Estás bien, enano?- me pregunta nada más abrir la puerta, me incorporo y dejando todo de lado, menos a él, asiento sonriendo. Me propongo no comerme la cabeza mientras este con Marko, tampoco es como si tenga que hacer un gran esfuerzo. Me vuelve idiota.

-¿Y si llamamos al número mientras recorremos toda la casa y a quien le suene le aplacamos?- digo como último recurso, después de muchas ideas malas.
-Sería imposible recorrer la casa en lo que dura la llamada- me molesta que tenga siempre tan buenas argumentaciones- y se supone que no te deja llamar, ¿Me equivoco?
Niego y me rompo la cabeza intentando encontrar como averiguar quién me llama. Hoy todavía no lo ha hecho, cosa que no es tan extraña, puesto que desde unos días para atrás llama por la noche. Como ayer, que repitió la frase.
Decidimos, bueno Cianna decide que debemos dar una vuelta, porque llevo mucho tiempo en la habitación. Días enteros sin salir para nada. No es como si me quejara, me gusta ser un ermitaño y no estoy solo, la tengo a ella y a Marko, no puedo presumir de aburrirme.
En cuanto abrimos la puerta damos con los dos gorilas, ya ni me molesto en intentar que me dejen privacidad, es misión imposible. Ni Marko ni ellos están dispuestos a que vaya a ningún sitio solo, no vaya a ser que socialice o algo.
Cianna los manda a irse, alegando que ya está ella para protegerme. Qué triste, todos me consideran indefenso y que no me puedo proteger por mí mismo, seguro que hace unos días me habría molestado, ahora me doy cuenta que es verdad.
En nuestro paseo, cual viejos con brazos enrollados, saludamos a unos cuantos, los cuales ni la cara reconozco.Cuando estamos llegando, de nuevo, a mi habitación nos encontramos a Paolo. Me preparo para una charla enervante.
-Hola, bombón- me saludo con esa sonrisa de medio lado, le servirá para ligar en algún momento, no en este- hola, primita.
-¿Por qué no estás en tu casa?- le pregunta borde Cianna y se me escapa una media sonrisa ante la cara de Paolo, la cual se recompone rápido.
-Prefiero gozar de vuestra presencia, gracias por la preocupación.
Le pregunto, no muy cordialmente, si nos puede dejar en paz, sin ninguna duda, niega y pide poder acompañarnos en el resto del paseo, esta vez obtiene una rotunda negación por parte de ambos.
Ya me acuerdo porqué Paolo me ponía de los nervios, es un tío pedante, chulo, engreído y con un ego por las nubes. Soy consciente que todos los términos vienen siendo lo mismo, pero es que me pone nervioso y así no puedo meterme bien con la gente.
Cuatro frases más y yo estoy con la mandíbula apretada para no saltarle, pero es que quien se cree que es como para ligar conmigo tan descaradamente.
¿No se supone que los mafiosos tienen que respetar el código de honor? Pues no pueden ser más roto que intentar tirase a la pareja de tu primo y próximo heredero.
Conseguimos seguir nuestro camino sin él y parece que ya estoy mucho mejor, porque hasta me apetece ir a la playa. Cosa que no creo que vaya a hacer en un futuro próximo, porque cuando abro la puerta me encuentro con Marko mirando fijamente en mi dirección y con los puños muy apretados, por no nombrar de la vena que se le marca.
Buenas!! Que tal estáis? Bueno, veréis, he estado haciendo unos cambios en la novela de "la muerte de la mafia" y ya tengo un capitulo completo y en verdad a cambiado muchísimo, por lo que lo subiré y aquí es donde vosotros entráis, podéis comentar y decirme vuestra opinión sobre si subir el nuevo capitulo y dejar el otro o subir el nuevo y borrar toda la galería ya que los capítulos cambiaran, bueno, espero vuestros comentarios y besos 😘😘😘

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Thanies
Spain
Me gusta escribir desde hace mucho tiempo.
Me gusta mucho leer, los perros y los dulces.
Aquí subiré historias que escribo, pero no podre hacerlo muy seguido.
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Comments


Add a Comment:
 
:iconnamco-nintendofan-88:
Namco-NintendoFan-88 Featured By Owner May 18, 2016  Student Traditional Artist
HAPPY BIRTHDAY once again, Thanies, dear literaturist friend! Hug
Singing Singing Singing Singing Dance! Dance! Boogie! Boogie! Party Airborne

Good luck once again, and I hope you'll have a great b-day today!
And once again, keep up the good work on all awesome literature writings; I love 'em! ;) (Wink) Heart
Thumbs Up Pringles Have your cake and eat it too Yummy pie!

Comments by:
Nelson C.,
"N.N.F.88"
11:30 P.M.
Los Angeles, CA ;) (Wink)

Since I wouldn't have been able to do some birthday muro drawings, I got you two extra drawing copies, so...
SURPRISE;
Believe it or not, two birthday muro drawing copies I made, of chibi Haruhi Suzumiya and Mikuru Asahina wishing you one, so, wishes 'n' luck!
Click on them:
orig07.deviantart.net/00d4/f/2…
fc02.deviantart.net/fs70/z/201…
Reply
:iconscifiman:
scifiman Featured By Owner May 18, 2016
HAPPY BIRTHDAY !!!!! Clap :happybounce: Hug Singing Headbang! Airborne Hi! #1 Here's a kiss for you, my love! Have your cake and eat it too Date Party 
Reply
:iconthanies:
Thanies Featured By Owner May 19, 2016
Thank youu
Reply
:iconscifiman:
scifiman Featured By Owner May 19, 2016
Welcome !
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:iconmario10009:
Mario10009 Featured By Owner May 18, 2016
MUCHAS FELICIDADES n_n !!!!!!!!!!!!!! que sea un día muy divertido , que va que siempre sea días chidos n_n acompañado de pastel. un abrazo desde aca
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:iconthanies:
Thanies Featured By Owner May 19, 2016
Muchisimas gracias, te invitare a un cacho
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:iconmario10009:
Mario10009 Featured By Owner May 19, 2016
suena genial n_n espero ese cacho sea grande XD
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:iconthanies:
Thanies Featured By Owner May 20, 2016
Enorme, casi tanto como la tarta
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(1 Reply)
:iconshadowrinxdt:
ShadowRinXDT Featured By Owner May 18, 2016  Professional Traditional Artist
Feliz Cumpleanos Birthday cake  icon fella's Gobbler (Party) KimRaiFan's Bday Cake Happy Birthday Godliek :D 
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:iconthanies:
Thanies Featured By Owner May 19, 2016
Gracias
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